
Esta Etapa constituye el periodo de cuatro cursos en que deben consolidarse y ampliarse notablemente los aprendizajes básicos adquiridos en el nivel anterior. Por ello, nuestra labor está orientada a facilitar el desarrollo integral de nuestros alumnos, incidiendo especialmente en que éstos adopten actitudes y valores que los conviertan en personas capaces de esforzarse en conseguir un futuro mejor para todos.
Para conseguir nuestros objetivos, que persiguen formar personas con sólidos principios humanos y religiosos capaces de guiarles a lo largo de su vida, necesitamos durante esta etapa algo más que la labor docente, necesitamos realizar un esfuerzo educativo importante. La cercanía del profesorado, la formación religiosa y ética, las numerosas actividades complementarias destinadas a crear momentos de convivencia y de reflexión, y, en general, el clima que pretendemos crear dentro de nuestro centro, los consideramos fundamentales para alcanzar las metas propuestas.
Con el fin de tener una atención más personalizada al alumnado, se oferta también apoyo a alumnos con Necesidades Educativas Específicas, un Programa de Educación Compensatoria y un Programa de Diversificación Curricular.